Cáp.1 Introducción

“Serás lo que debas ser, o no serás nada” Gral. S.Martín


Nuestro país se desmembraba, un gobierno constitucional o lo que quedaba de él, inoperante, no lograba encauzar al país. La violencia iba en aumento, y el país entraba, o tal vez retomaba, una senda que sólo tenía un sentido, hacia abajo. La decadencia como único destino.
Diciembre de 2001?... tal vez... Julio de 1989? No necesariamente... Marzo de 1976? Podría ser...
Si tomáramos 30, 40, 50, o 70 años atrás, podríamos trazar un paralelismo, y opinar de igual modo. En cierto modo, la Argentina, se fundó en la decadencia. En la infidelidad de un pueblo hacia sus pares, en la imposibilidad de ser Nación. Será por eso, que como ni en el nombre logramos acordar, incluso hoy nuestro país es legalmente: Nación Argentina, República Argentina, e incluso en algún texto raído, se podría leer Provincias Unidas del Río de la Plata. Somos República? Apenas en las formas, Somos Nación? Difícilmente.

Que nos falta? Un proyecto en común. Queremos ser Argentina?
Bajezas, amoralidad, y mafiosos hubo desde que existen registros, sino habría que preguntarle a Mariano Moreno , porqué nunca llegó a Europa... Pero qué nos diferencia con aquellos fundadores de nuestro país? Sin duda un mínimo proyecto en común, en aquella época el de la libertad, el del progreso. Hoy ni proyecto nos queda...
Algo similar sucedió en los 60, con la idea de la necesidad de una industrialización masiva, pero no fue suficiente ni aquél proyecto fundacional, ni el más próximo en lo económico, para lograr que la República de 1853 llegara alguna vez a ser Nación.
Si vemos nuestros orígenes, ya podemos identificar que en plena revolución de Mayo, cada cual se revelaba por diferentes motivos. Estaban quienes se rebelaban del Virrey, pero juraban fidelidad al rey, quienes pensaban que estando Napoleón al mando, al rebelarse se rebelaban de Francia pero no de España, también quienes pensaban que al no haber Rey en funciones debían formar un gobierno “transitorio”, hasta que se resolviera la situación... en definitiva vemos que no existía el concepto de Nación. Por ende, difícilmente se pueda hablar de nuestra constitución como de “Contrato Social” según los términos de Rousseau.

De hecho, ya en su preámbulo, dice “Nos, los representantes del pueblo...” y no como en otras que el pueblo directamente decide su porvenir.
Quiénes eran estos “representantes”? Más aún, a quiénes representaban? Fueron elegidos acaso?
Esto sin embargo, y a pesar de los casi dos siglos que nos separan de aquellos acontecimientos, parece moneda corriente si analizamos quiénes nos representan hoy.
Claro que ahora sí sabemos quiénes los elegimos, todos nosotros, “el pueblo”, pero gracias a nuestro sistema electoral, no por ello son más representativos de lo que hayan podido ser aquellos. Y esta falta de representatividad, se suma a nuestra innata falta de responsabilidad como asevera Jorge Bucay en un libro suyo donde comenta que desde niños cuando nos golpeamos con una mesa, nuestros padres lo primero que nos dicen, es “Mala la mesa!” , es decir, no somos nosotros culpables de nuestra torpeza sino la mesa, esto se traduce en que siempre buscamos fuera los responsables de nuestro destino.

Con ello, escapamos a nuestra responsabilidad como Nación en todo sentido, desde haber sido partícipes de la “Década Infame”, hasta haber tolerado la intolerancia de Perón, la de la Revolución Libertadora, y la del Proceso de Reorganización Nacional, o simplemente “el Proceso”. Todo aquello parece que hubiera sido predestinado para nosotros, orquestado para nosotros como pueblo, por algún poder supremo. Siempre hablamos del “poder” como algo oculto, y todo aquello que apoya esa fantasía que nos permite librarnos de culpa se convierte en culto, sea la Masonería para justificar a San Martín, la Logia P2 para justificar a Perón, “el brujo” para justificar la ineptitud de “Isabelita”, o las “mafias enquistadas en el poder” para justificar a la familia y los amigos del poder.

Pero por más fuertes que sean las mafias, no deciden elecciones, no votan presidentes. Podrán digitar listas de diputados o senadores, pero no elegir presidentes, y menos aún en los últimos años con el voto directo, somos nosotros quienes ponemos el condenado voto en la urna, y sin embargo así y todo, tampoco nos queremos hacer cargo de la 2da presidencia de Menem, ni de la corta participación de De la Rúa y su Alianza de valientes. Como si esa “fuerza maligna superior” los hubiera puesto en el poder. Y por esto hablamos de la deuda externa ilegítima, de lo mal hechas que fueron las privatizaciones, y por eso tenemos “desaparecidos”, cuando en otros países bajo gobiernos dictatoriales, hay presos y fusilados, como en Cuba por ejemplo. Pero nosotros, si algo tenemos en común, es el no querer ser responsables de nuestro destino. Por eso no hubo general ni junta militar que se atreviera a cargar con los muertos. Por eso también podemos tener un presidente que vivió vendado ( o tal vez congelado por el frío?) durante 10 años, aprovechando las que para él en aquellos años eran “bondades” de la década menemista (que no olvide Santa Cruz, que quienes vivimos en Bs.As. seguimos pagando para que gocen de energía más barata) , y ahora resurge cual salvador y poseedor de la única verdad? Cómo no vio las atrocidades que ahora denuncia como obvias?

Por qué no somos capaces de reconocer que la primer presidencia de Perón logró cosas positivas, y que su segunda y tercera fueron pésimas? Porqué no podemos reconocer que algo similar pasó con Menem, que su primer mandato fue de los mejores de los últimos 40 años, y que su segunda presidencia, además de haber sido mal habida gracias a una reforma constitucional, pacto de Olivos mediante, fue desastrosa en todo sentido? Reforma constitucional rápida y costosa, que siquiera tuvo en cuenta sacar del texto eso de que se “instituirán los juicios por jurados”, cosa que jamás se ha cumplido hasta la fecha, pero claro, para qué sacarlo, si lo que importaba era la reelección, todo lo demás era maquillaje. Pero ojo, igual es indudable que ganó en todo su derecho, con mas de la mitad de los votos.
Es por ese temor atroz que tenemos a la propia responsabilidad, que no fuimos capaces como Nación, de razonar, y entender que quien no pudo gobernar apenas una ciudad, difícilmente pudiera ser presidente, pero como siempre, el anti-voto (o voto en contra) fue más fuerte, y don Fernando caminó los famosos 100 pasos y llegó al sillón de Rivadavia, y dejó ya no una ciudad llena de baches, sino a toda la República en un bache.
Y nosotros “el pueblo? Bien gracias... Yo Argentino!

Si no podemos aceptar las responsabilidades difícilmente podamos forjar un proyecto de nación, salvo claro está, que por el mismo arte de magia por el cual las “mafias” y el “poder” como entes con vida propia hacen “el mal”, decidan alguna vez portarse bien, y hacer de La Argentina un país de progreso.
Si esto fuera así, devuelvo mi Documento de Identidad.

Cada uno en su lugar debe aceptar su cuota de responsabilidad y actuar en consecuencia. Si la Universidad de Buenos Aires está en decadencia, son los directivos y los profesores quienes tienen que asumir la responsabilidad y forzar un cambio.
Sin considerar aquí que el papel del Estado debe ser –a mi entender- siempre de controlador, de árbitro, vale mencionar que si las empresas estatales fueron deficitarias en Argentina (a diferencia de Uruguay por ejemplo), fue ante todo por la irresponsabilidad de su propio personal incapaz de gerenciarlas debidamente, y más aún de los sindicatos que poseían en ellas poder suficiente para hacerlo. Ello llevó a su privatización. Y los sindicatos no sólo callaron frente a la supuesta privatización salvaje, sino que calló ante cada modificación de los contratos que perjudicaron a los usuarios para beneficiar solo a las empresas (o también a algún dirigente?).

Si el hospital no tiene insumos, es hora de que sus directores renuncien y denuncien al mismo tiempo la falta de presupuesto, o los despilfarros que se comenten. Tenemos que terminar con el “hacemos lo que podemos”, o que el “hacer todo a pulmón” sea visto como una virtud. Son sólo paliativos, y nos tendrían que dar algo de pudor, no debieran ser motivo de orgullo sino de vergüenza. Qué pensaría Ud. si el médico que va a hacerle una operación programada, llegado el caso, le dice “y bueno, como no tengo hilo de sutura, le hice los puntos con hilo común, pero no se preocupe, que anda fenómeno lo mismo!”.

Nuestra primera sensación es pensar, que grande nuestros médicos, hacen hasta lo imposible por la gente. Y es cierto, hacen hasta lo imposible... pero justamente por suplir y tapar las deficiencias de un sistema, en lugar de denunciarlas y combatirlas, es que seguimos padeciendo los problemas que tenemos.
Y así sucede en todos los niveles y profesiones imaginables. No debemos soportar más el “se hace lo que se puede”. Y tenemos que comenzar a exigir que “se haga lo que se debe”.

Yo intento hacerme responsable de lo que me toca, y por ello, también creo que un país mejor es posible. Si tuvimos la sabiduría para hacer todo mal, pero TODO mal.. creo que también es posible comenzar a hacer las cosas bien.
Para ello, solo bastan dos palabras: SENTIDO COMÚN.
Pero por donde empezar?


NOTAS del Cap.1
1.Mariano Moreno murió el 4 de Marzo de 1811, a bordo de la fragata inglesa “Fame”, cumpliendo directivas de Saavedra de viajar a Londres en misión especial. Sintiéndose Moreno enfermo a poco de partir de Buenos Aires, y sin tener oportunidad de proporcionarle medicamento alguno, en la madrugada del 4 de Marzo, el capitán de la fragata, se presume que por orden de Saavedra, le dio a Moreno una supuesta “medicina” que resultó ser según su hermano Manuel, antimonio tartarizado. Según también asegura Manuel Moreno, todas las instancias hechas ante el capitán de la nave para desembarcar en Río de Janeiro, no fueron escuchadas. Los Mitos de La Historia Argentina, F. Pigna, Ed. Norma – Bs.As.2004. págs. 335-336
2.El Cochero. Jorge Bucay, Marcos Aguinis. Ed. Del Nuevo Extremo, 2da Edición Bs.As. 2003. Pág.66
3.La Patagonia en general se beneficia con un menor impuesto a los combustibles, por lo que los mismos son allí más baratos, y la prov. de Santa Cruz en particular, recibe un “Fondo Prov.S.Cruz” según figura en las facturas de electricidad, para realizar obras que permitan también abaratar los costos energéticos de la provincia mediante su conexión al sistema interconectado nacional. Esto mientras la provincia mantiene unos U$S 700 M en el exterior, producto de regalías petroleras, giradas al exterior por el actual presidente de la Nación. Es decir, en vez de utilizar dichos fondos provinciales para estas obras, prefiere la provincia (y los legisladores de toda la Nación), que seamos todos los argentinos los que mediante un servicio electrico más caro, financiemos las obras, para que luego la provincia, tenga electricidad a más bajo costo.
4.Una propaganda electoral hacía referencia a los 100 pasos que supuestamente separaban la oficina de quien era en esos momentos intendente de la ciudad del “sillón de Rivadavia” como se conoce habitualmente el sillón presidencial, que se encuentra en la Casa Rosada, cruzando la Plaza de Mayo frente al edificio municipal.
5.Yo Argentino! Es una expresión similar a “Yo no fui”, o “Yo no tengo nada que ver” en relación al asunto que se esté tratando.
6.Para mencionar tán solo dos casos, en época de ENTEL, para conseguir una línea había que esperar años, y a veces incluso “convencer” a algun empleado. Hoy a pesar de tarifas y cláusulas aún abusivas, uno consigue un teléfono en apenas 15 o 20 días. YPF, única petrolera en el mundo que daba pérdida, tenía más empleados que puestos de trabajo. Luego de pasar a cotizar en bolsa, en una privatización tal vez única en su tipo, logro dar beneficios. Antes de la compra de YPF por Repsol, esos beneficios eran repartidos entre sus accionistas, entre quienes estaban principalmente, provincias, estado nacional y empleados.
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